Había llegado a un punto en el que mi vida no me aportaba felicidad. Así que, como haría cualquiera, busqué algo nuevo en Internet. Como había estudiado idiomas y culturas extranjeras, irme al extranjero era una opción lógica para mí. Dado que necesitaba mejorar más mi español que mi inglés, decidí centrarme en América Latina. En este continente hay muchos proyectos que me resultaban muy atractivos; sin embargo, el proyecto *Hero School* destacó sobre los demás. En primer lugar, me gustó que esta ONG esté establecida en una zona rural, lo que permite a los voluntarios y pasantes sumergirse en la cultura local. Además, me encanta cómo combinan la educación con la construcción sostenible. Como pasante en la escuela, trabajaba tres días a la semana en el centro educativo y dos días en la construcción, lo que me permitió conocer y comprender las dos líneas de actuación principales de *Long Way Home* en la comunidad de Comalapa. Por último, supuso una transición perfecta entre lo que estudié el año pasado y los estudios que deseo cursar el próximo año.
Comencé un máster en Francés como Lengua Extranjera con la aspiración de enseñar francés a personas no francófonas. Sin embargo, como aquello no terminó de cuajar, decidí estudiar Humanidades Ambientales (una combinación de idiomas, artes y ciencias en torno al medio ambiente) para dedicarme a la educación ambiental. Tuve la oportunidad de poner en práctica lo aprendido y de ver una aplicación concreta de lo que estudiaré en el futuro.