Hero School Practicante - Noémie PASLIER 2022

He estado trabajando como pasante en la escuela, apoyando actividades educativas tanto dentro como fuera del aula y colaborando en la organización de actividades extracurriculares, como la animación de celebraciones nacionales. Fui el primer pasante de larga duración en Heroes School, por lo que me sentía algo nervioso antes de mi primer día. Sin embargo, gracias a la cálida bienvenida que me brindó todo el equipo educativo, rápidamente me sentí parte de la familia de Heroes School. Cuando me presentaron a los alumnos, mostraron tanto interés por mi país de origen y mi cultura que me hicieron muchas preguntas al respecto. No tuve problemas para integrarme en la escuela. Además, tuve la oportunidad de enseñar sobre mi cultura al impartir clases de francés como actividad extracurricular. Aunque las probabilidades de utilizar el nuevo vocabulario francés en Comalapa son bastante escasas, mis alumnos participaron activamente en clase y aprendieron rápidamente los fundamentos del idioma.
También experimenté una relación muy diferente entre profesores y alumnos: existe una relación de confianza, basada en el intercambio y la comunicación. Por ello, la educación que aquí se imparte permite a los jóvenes expresarse sin miedo, sentirse escuchados y ver que su opinión cuenta. Esta sensación se ve reforzada por los proyectos democráticos —investigaciones y estudios para hallar soluciones a los problemas a los que se enfrentan— que llevan a cabo los estudiantes, los cuales les animan a implicarse en su comunidad. En definitiva, esta experiencia me hizo comprender que una educación sostenible y democrática funciona extraordinariamente bien cuando el equipo docente y los alumnos están dispuestos a colaborar para fomentar una mayor concienciación y una acción concreta.
Ahora, hablemos de la experiencia de vivir en el campus. En primer lugar, Comalapa es un pueblo encantador, lleno de arte urbano que refleja la historia y el patrimonio maya de la localidad. Además, la gente es muy amable, acogedora y siempre está dispuesta a ayudar. Por otro lado, la casa —al igual que todas las construcciones de aquí— es absolutamente impresionante: desde su diseño original hasta el resultado final poco convencional, pasando, por supuesto, por los materiales empleados (neumáticos, botellas de plástico rellenas de residuos compactados, botellas de vidrio, etc.). La casa es muy bonita y está decorada con esmero por los voluntarios y artistas locales. Vivir aquí es una parte fundamental de la experiencia. Aprendes formas de vida sencillas y a valorar más el consumo de agua y electricidad; recursos que a menudo damos por sentados, pero que son sumamente valiosos. Por último, está la construcción. En días alternos, los pasantes se unen a los voluntarios y a los constructores para aprender sobre construcción ecológica en la práctica. Trabajar con la gente local es una excelente manera de fomentar el intercambio cultural. Puedes practicar el kaqchikel —el idioma maya de la zona— mientras aprendes más sobre el estilo de vida local.
Durante esos seis meses de prácticas, conocí a personas maravillosas y conmovedoras, hice amigos y aprendí mucho sobre mi estilo de vida en mi país de origen y sobre mí mismo. Sin duda, es una experiencia que cambia la vida.
Long Way Home

Using sustainable design to promote education, employment, and environmental stewardship. We provide dynamic, place-based, and experiential educational opportunities to learn green-building design and construction methodologies.

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